Haruki Murakami publicó la novela Kafka en la orilla en 2002. Esta es la primera obra en la que prescinde, aunque no por completo, de la primera persona del singular masculino. Es decir, que hasta 2002, todas las obras de ficción de Murakami habían sido narradas únicamente desde la perspectiva de uno o más narradores en primera persona que formaban parte de la historia. Este dato no es menor. El mismo autor menciona en su libro de no ficción De qué hablo cuando hablo de escribir, que, con la publicación de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, otra novela larga escrita en 1994 sintió que necesitaba cambiar el uso de este punto de vista narrativo.
Todo esto nos indicaría que, naturalmente, Kafka en la orilla sería el debut de Murakami con una novela larga en tercera persona. Sin embargo, no fue así del todo. De hecho, Kafka es una novela de muchas particularidades.
¿Qué la hace particular? Además de tener personajes como Johnnie Walker, el coronel Sanders de Kentucky Fried Chicken, o sujetos con poderes sobrenaturales, la novela es un constante viaje por las ciudades de Japón en busca de algo que nadie, ni los propios personajes, sabe exactamente qué es. Es una obra con tantas particularidades como enigmas.
Volviendo al tema del narrador, está escrita por dos. Los capítulos se intercalan entre un narrador en primera persona en tiempo presente, quien es, a la vez, uno de los protagonistas de la novela, y un narrador en tercera persona del tiempo pasado.
Kafka Tamura es un adolescente que acaba de cumplir quince años y se ha escapado de casa. Las relaciones con su padre son tortuosas, lo suficiente como para que decida huir. En su aventura, Kafka llega hasta la ciudad de Takamatsu y conoce a Oshima, quien ejerce de bibliotecario en la famosa y cálida Biblioteca Conmemorativa de Komura.
Por otro lado, a través de capítulos que se intercalan con la historia de Kafka, se nos presenta la historia de Nakata, un sexagenario bastante particular, que tiene la habilidad de hablar con los gatos. El pasado de Nakata se nos introducirá a través de una historia que se remonta a la época de la Segunda Guerra Mundial, para luego retornar a la actualidad del relato, que ocurre a inicios del nuevo milenio.
Es bastante difícil explicar de qué va una novela larga como Kafka en la orilla. Generalmente, las novelas se explican por los grandes temas literarios: el amor, la muerte, etc. Pero esta novela trata de un sinnúmero de cosas a la vez. Se podría decir que es la historia del camino hacia la madurez de un joven; es, también, la historia de un amor abruptamente finalizado; la historia de dos universos que se entrelazan a través de una orilla —pero dejemos que el lector descubra esta orilla—. Y así, podría seguir con más ejemplos.
Kafka en la orilla es una novela llena de misterios que, a pesar de su extensión, jamás pierde agilidad. Los personajes son retratados de forma muy humana: seres que ocultan miedos del pasado, o temores relacionados al hecho en sí mismo de vivir. La voluntad hacia la vida juega un rol fundamental en la obra. Y, como toda novela de Murakami, la música acompaña de inicio a fin la vida de los personajes. Ya sea con el Trío Archiduque de Beethoven, con los mejores éxitos del americano Prince, o con rock alternativo de la época, el lector seguirá los pasos de Kafka y Nakata de la mano de alguna melodía.
Murakami es un escritor de culto japonés. Sus libros han causado revuelo. Con su superventas Tokio Blues, una novela de mediana extensión que aborda temas como el suicidio y la soledad, logró ventas de más de dos millones de ejemplares en Japón al poco tiempo de la publicación del libro. El occidentalismo con el que aborda sus libros ha sido duramente criticado. En ese sentido, se puede decir que es un escritor japonés con un estilo transfronterizo. Si bien Kazuo Ishiguro, otro escritor de su país es parte de esa misma generación, este se mudó a los cinco años a Inglaterra. Murakami, sin embargo, ha vivido más de treinta años en su país de nacimiento. Es un candidato frecuentemente voceado para el Premio Nobel de Literatura, y ha ganado en 2023 el Premio Princesa de Asturias.